Hoy por hoy, la tecnología facilita la actividad empresarial y juega un papel fundamental en el crecimiento económico, lo que les da un papel crucial a las iniciativas del gobierno federal para promover la competitividad nacional mediante el aprovechamiento de las tecnologías.
La revolución digital de las finanzas encierra un enorme potencial para mejorar la vida de las personas, y ha supuesto un cambio de paradigma.
El crédito digital es la posibilidad de ofrecer préstamos pequeños y rápidos a distancia mediante canales digitales; esta es una tendencia que va creciendo en todo el mundo, en especial en los países de ingreso bajo.
Este tipo de crédito ha tenido su nicho en las Fintech, industria relativamente reciente donde las empresas usan la tecnología para brindar servicios financieros de manera eficiente, ágil, cómoda y confiable. La palabra se forma a partir de la contracción de los términos finance y technology en inglés.
En este contexto, donde el mundo se ha vuelto cada vez más tecnológico y digitalizado, los clientes demandan una forma de gestionar sus finanzas, tanto personales como de negocio, de forma diferente; como respuesta, las empresas Fintech han sustentado sus modelos de negocio en servicios alternativos personalizados con una propuesta de valor enfocada en incrementar la creatividad, a través de prácticas frescas, flexibles y capaces de entender al cliente más allá de como lo hacen las instituciones tradicionales.
Las Fintech representan hoy una nueva alternativa en el entorno de las finanzas.
Desde el punto de vista de la inversión, el financiamiento de capital de riesgo de estas ha sido admirable, resultando en miles de millones de dólares recaudados; se ha logrado una reducción significativa en las barreras de entrada, así como un incremento en las demandas digitales de los clientes que ahora las utilizan.
La tendencia es clara: todo indica que el futuro de las transacciones y créditos es digital; incluso las sucursales bancarias como las conocemos podrían desaparecer, como sucedió con las casetas telefónicas en su momento.
Por otra parte, la adopción de los pagos digitales lleva creciendo durante toda la última década. La aparición del e-commerce, los pagos móviles, los e-wallets o las criptomonedas han sido algunos de los catalizadores de este crecimiento.
Sin embargo, actualmente, los pagos digitales todavía no han sido capaces de desbancar al dinero en efectivo como principal medio de pago de los consumidores.
La magnitud del cambio de comportamiento que ha provocado el COVID-19 podría ser el detonante definitivo para el cambio de tendencia. Minimizar los riesgos y prevenir la transmisión del virus es el argumento en el que muchos usuarios de todo el mundo se han basado para llevar a cabo un cambio en su comportamiento, y adoptar los pagos digitales frente al uso del dinero en efectivo (a pesar de que esto no ha sido demostrado).
El cambio de hábitos también tiene que ver con un cambio de percepción sobre las ventajas del pago contactless. De acuerdo con estadísticas, el 82% de los usuarios a nivel global ya percibe el contactless como la forma de pago más higiénica y el 74% asegura que va a continuar utilizando este método una vez finalizada la pandemia.
Según estudios, el uso del efectivo y las transacciones en cajeros habrían disminuido en un 60% en todo el mundo desde los inicios del confinamiento.
Fuentes:
https://www2.deloitte.com/
www.crevolutionnow.com
https://www.bancomext.com/
https://economipedia.com/