Mejorar la sostenibilidad del trabajo, flexibilizar la jornada laboral, redefinir las revisiones de desempeño y luchar contra la discriminación de género son valores al alza en la gestión que una empresa debe llevar en una era de crisis que, además, está dominada por el trabajo a distancia.
El entorno económico, social y tecnológico de las empresas resulta mucho menos previsible y se encuentra en una situación más volátil e incierta que en cualquier etapa de nuestro pasado reciente.
En este entorno, asumir el rol de líder hoy implica enfrentar diversos desafíos que van más allá de las capacidades técnicas y se encuentran más en el ámbito de aspectos emocionales y sociales, algo que la pandemia puso a prueba con el crecimiento exponencial del uso de herramientas digitales, cambiando la forma de comunicarnos con los equipos de trabajo y modificando las dinámicas laborales.
Un ejemplo lo vemos en el ya mencionado trabajo a distancia en el que destacan claras ventajas como otorgar un mayor equilibrio entre la vida laboral y personal, supone menos costes para las empresas e incluso los expertos apuntan a que también implica un aumento de la productividad.
Pero esto no quiere decir que el también llamado teletrabajo no tenga desventajas tanto para la empresa como para el propio empleado.
Diversas encuestas han llegado a la conclusión de que el teletrabajo también tiene su lado negativo al reducir la identificación de los empleados con la empresa al aumentar el aislamiento. También dificulta la supervisión del rendimiento y reduce las relaciones.
Por ello, ante el difícil contexto que enfrentan hoy en día las organizaciones, un tipo de liderazgo cada vez está teniendo más relevancia y su aplicación ha demostrado ser eficaz para manejar la incertidumbre y lograr superar situaciones de crisis. Es el liderazgo resiliente.
La resiliencia es la capacidad que posee un ser humano para recuperarse en las circunstancias difíciles. Ante la adversidad, los colaboradores requieren un líder con capacidad de enfrentar desafíos, de influirles positivamente y darles moral. Un líder que demuestre fortaleza emocional, valentía, poseer un enfoque visionario y que, además, ser capaz de conducir a sus equipos a través de las transiciones con firmeza.
El liderazgo resiliente consiste en una serie de competencias de liderazgo que ayudan a los demás a adaptarse o recuperarse de la adversidad, ya que independientemente de sus aspectos negativos proporciona retos y oportunidades para todos aquellos que sean capaces de afrontarla.
Las competencias de los LÍDERES RESILIENTES son las siguientes:
- Son capaces de gestionar sus emociones, sobre todo ante la adversidad y pueden permanecer centrados en situaciones de crisis.
- Saben gestionar sus impulsos y su conducta en situaciones de alta presión.
- Son capaces de identificar de manera precisa las causas de los problemas para impedir que vuelvan a repetirse en el futuro.
- Poseen una visión positiva del futuro y piensan que pueden controlar el curso de sus vidas, pero sin dejarse llevar por la irrealidad o las fantasías.
- Manejan un optimismo inteligente y realista, es decir, piensan que las cosas pueden ir bien.
- Son capaces de buscar nuevas oportunidades, retos y relaciones para lograr un mayor éxito.
- Tienen la capacidad para leer las emociones de los demás y conectar con ellas, es decir, son personas empáticas.
En conclusión, el liderazgo resiliente nos brinda la oportunidad no solo de aprender de esta experiencia, sino de fortalecernos y estar así mejor preparados para cuando se presente una nueva crisis.
FUENTES:
https://egade.tec.mx/es/egade-ideas/opinion/liderazgo-resiliente-clave-para-enfrentar-la-incertidumbre-de-la-crisis-del
https://www.cesce.es/es/w/asesores-de-pymes/liderazgo-post-covid
https://blog.gointegro.com/liderazgo-post-pandemia-las-habilidades-necesarias-frente-a-una-nueva-realidad